Los fiscales en Atlihuetzian

Los fiscales en Atlihuetzian

(Redacción) Los fiscales son un grupo de feligreses católicos electos por su comunidad para desempeñar durante un tiempo determinado actividades de apoyo a la iglesia y al sacerdote en las diversas ceremonias y celebraciones religiosas. Su figura en la Nueva España parece ser muy temprana, apenas unas cuantas décadas después de la caída de México – Tenochtitlan. Surgieron en la región de Tlaxcala, bajo el impulso y guía de los religiosos franciscanos.

En la mayoría de las comunidades del estado de Tlaxcala esta institución tradicional se ha mantenido, y a pesar de las variantes existentes en cada lugar, la esencia sigue siendo la misma. De conformidad con información recabada de sendas entrevistas realizadas a los señores Alberto Díaz Campech y Vicente Díaz Luna, el tema reviste de una importancia significativa para el conocimiento de la historia social de la localidad.

Díaz Luna, compartió, que, para empezar, los fiscales son electos cada año el sábado siguiente al día de la fiesta mayor de la comunidad, que es el 8 de diciembre, día de la Purísima Concepción. La fecha de referencia varia un poco y puede estar ubicada entre el 14 y el 23 de diciembre. El día designado se tocan las campanas de un modo muy especial, mismo que es distinguido perfectamente por los habitantes originales de la comunidad. Empiezan a reunirse los feligreses en la tarde en las instalaciones de la sala de cuentas, y esperan a estar reunidos en un número aproximado de cincuenta personas.

Cuando se ha reunido el número mínimo, se comienza la asamblea para la integración de los fiscales que habrán de fungir durante el siguiente período que corresponde exactamente al año normal, es decir, empieza el 1° de enero y termina el 31 de diciembre.

El grupo de los fiscales se integra por un fiscal, un mayor, un escribano, siete sacristanes y dos familias para fungir como porteros. El fiscal, como máxima autoridad en este conjunto, tiene la función de representar a la población ante la jerarquía de la iglesia y velar por el buen desempeño de las celebraciones, al tiempo que trata de incrementar la fe y el culto entre los habitantes; el mayor es una especie de tesorero encargado de llevar las cuentas de todas las cooperaciones que aporta la comunidad; el escribano lleva en su libro de actas la relación de los acontecimientos más importantes del período; los sacristanes asisten al sacerdote durante las celebraciones y su número tan elevado responde a medidas de seguridad, pues Atlihuetzian cuenta con una de las iglesias más bellas y ricas de todo el estado; finalmente las dos familias de porteros se trasladan a vivir a la portería de la iglesia y hacen funciones de campaneros y se encargan también del cuidado del templo y de su aseo.

La reunión o asamblea es dirigida por el escribano. Para cada uno de los diferentes puestos se nombra una terna, es decir, se toman propuestas de tres nombres diferentes y la asamblea decide, en voto a mano alzada, a cuál de ellos se elige.

Uno de los puntos más importantes de estas reuniones es que no sólo se tiene la opción de elegir entre los que asisten, sino también entre los que no están en la asamblea, es decir, se puede echar mano de los asistentes y los ausentes. Esto implica que el hecho de no acudir a la reunión no exime a nadie de tener que asumir la responsabilidad que la mayoría manifieste, con lo cual los habitantes tratan de fomentar la responsabilidad y el acato a sus costumbres.

Volviendo al punto, así como se van presentando las propuestas o ternas para los diversos cargos, la asamblea va decidiendo por la mejor alternativa. Si se decidió por personas que estuvieran ausentes, en ése preciso momento se trasladan los fiscales salientes y las personas que participaron en la asamblea hasta la casa de los elegidos, independiente de la hora que sea, esto es, puede ser de madrugada y el ciudadano tiene la obligación de recibir y escuchar la determinación de la comunidad. Si el ciudadano acepta la responsabilidad, la decisión es celebrada y señalada con la detonación de cohetes. En caso de tratarse del fiscal el primero que se eligió en ausencia, éste se suma a la comitiva y va a buscar a los otros miembros electos que también estuvieron ausentes de la asamblea, de suerte que en esta operación suelen utilizar toda la noche.

También debe destacarse que los católicos de Atlihuetzian consideran la participación en estas actividades de servicio hacia la iglesia como un privilegio y como algo que por disposición divina les corresponde. Tienen la creencia de que no es la asamblea la que determina quienes han de ser los representantes, sino que es la voluntad de la misma Virgen de la Purísima Concepción la que decide quienes han de ser los servidores cada año. En consecuencia también creen que si alguien rehúsa aceptar el cargo que le designa la asamblea, a pesar de que no existe una sanción expresa para quien no quiera ejercer la responsabilidad, hay un castigo divino.

El día primero de enero se efectúa una misa, en cuyo contexto, los nuevos fiscales entran en funciones. Su poder está representado por dos varas que hay en la iglesia, una grande que simboliza el poder del fiscal y otra más pequeña que está destinada al mayor; al escribano lo distinguen los libros en donde se hacen las anotaciones. Una vez que han sido reconocidos por el sacerdote de la localidad en una misa, los fiscales salientes y entrantes se dan a la tarea de verificar la existencia de cada una de las piezas del inventario, revisando cuidadosamente que no falte ninguna, pues el valor artístico y religioso que hay al interior es enorme. Esta actividad se hace a puerta cerrada, pues nadie ajeno a estas representaciones puede asistir. Una vez que se ha hecho esta actividad, las campanas se echan a vuelo y una salva de cohetes anuncia que los nuevos fiscales han entrado con toda formalidad en posesión de sus cargos.

Luego, casa por casa, el fiscal y el mayor, principalmente, se hacen presentes en la comunidad, así como en los distintos barrios que le pertenecen a Atlihuetzian. El día 24 de enero, festividad de Nuestra Señora de la Paz, los fiscales hacen una presentación pública y convidan a la población a una comida, con lo que la feligresía los reconoce como sus máximas autoridades.

​El trabajo coordinado de todos los miembros de la fiscalía hace que todas las fiestas religiosas se lleven a cabo debidamente. Las más importantes celebraciones son la del ya mencionado 24 de enero, la Semana Santa, la celebración a la Virgen María durante todo el mes de mayo a cargo de la hermandad respectiva, el jueves de Corpus Christi, “la fiesta chica” que se celebra en septiembre y está dedicada a los Niños Mártires y la “fiesta grande” que es el 8 de diciembre a la Purísima Concepción.

​Es necesario aclarar que además de la representación descrita, existen en la comunidad diversas hermandases, sociedades y cofradías, cuyos integrantes tienen a su responsabilidad la celebración de festividades muy concretas, todos ellos con la finalidad de contribuir al debido culto y devoción.